jue
22
abr
2010
Recientemente en el diario Clarín se publicó un artículo muy interesante donde el filosofo Gustavo Varela comparte un análisis sobre el devenir del tango desde sus inicios hasta el presente
haciendo diversas comparaciones que vale la pena leer para entender algunos aspectos de la danza y la música de Buenos Aires.
El tango es un tatuaje que atraviesa ambas orillas del Río de la Plata. Borroneado por el paso del tiempo -porque para el filósofo y músico Gustavo Varela, después de 1995, el tango pierde su
carácter popular-, su marca perdura con elegante nostalgia y se aviva todavía en las milongas, aunque éstas, ya de clases medias y turistas, poco se parecen a la danza erótica surgida en los
extintos cabarets.
¿El tango, en sus comienzos, fue prostibulario y contracultural? ¿Podría asimilarse a la cumbia villera?
Es cierto que fue contracultural en un momento. Y había una preocupación por la sexualidad muy importante. Pero en la gestación del tango, a diferencia de la cumbia villera, no sólo participan
los sectores populares, sino (fuertemente) los sectores más aristocráticos. Esto tiene que ver con la doble moral de ese sector y con los prostíbulos, ambientes amplios donde se juntaban sectores
de diferentes clases sociales. En el prostíbulo grande, con piano, fue donde se gestó el tango. Ese era un prostíbulo caro; los obreros no iban ahí. Y los músicos que tocaban el tango eran de los
sectores más populares; las prostitutas, en general, eran extranjeras. Y lo frecuentaban niños bien, como Ricardo Güiraldes, que bailaba el tango, o Jorge Newbery. El primer tango es de Rosendo
Mendizábal, "El entrerriano", de 1897. Es un apellido de la alta sociedad, pero él era negro, posiblemente descendiente de algún esclavo que fue criado en una familia bien y toda su fortuna la
dilapidó en un prostíbulo. La fuerte presencia de las clases altas en el tango es similar a lo que pasaba en el hipódromo, que también reunía sectores populares con sectores de clases altas. La
cumbia villera está más vinculada a los sectores marginales y al tema de la persecución policial, algo que en el tango no aparece.
¿Qué marcas quedan de semejante origen?
El tango surge fuertemente vinculado a la sexualidad, a una erótica que se manifiesta en el prostíbulo. Indicios de la proyección de la prostitución en la sociedad lo dan el hecho de que el
índice de sífilis en Buenos Aires era el segundo más alto del mundo y la cantidad de prostitutas que había y de gente que transitaba por los prostíbulos. El prostíbulo, además, aparecía como un
espacio de encuentro social, no solamente de práctica sexual. Eran como grandes salones con mesas donde la gente conversaba.
¿Se lo bailaba en los prostíbulos?
Sí. Ese tango era de una rítmica machacante, como las marchas. Después se volvió más lírico.
¿Y cómo se hizo canción?
Los primeros músicos que gestaron el tango fueron inmigrantes, muchos de ellos italianos. La necesidad de ponerle letra al tango surge cuando los hijos de esos inmigrantes se arraigan a la
ciudad. Los que le ponen letra al tango son aquellos que se educaron en la escuela de Sarmiento, con una concepción fuerte de lo nacional. En 1910 se toca un tango cuando viene la Infanta Isabel,
en el festejo del Centenario de la Revolución de Mayo; fue un signo de que el tango ya está diseminado y legitimado por la sociedad. Después va a aparecer Lugones, diciendo que es un "reptil de
lupanar", en 1913, y va a seguir habiendo oposición al tango. Fue en la década del diez cuando apareció el tango canción, aunque ya algunos tenían letras. De 1903 es "La morocha", pero aparecen
después letras más íntimas y confesionales, con una moral muy clara. El primer tango canción es considerado "Mi noche triste": la historia de un hombre que confiesa una derrota de amor; un hombre
tremendamente débil que está esperando a la mujer.
¿Pero no es machista el tango?
El tango tiene algunos componentes de género fuertes, pero en general manifiesta la debilidad del hombre. Es un hombre que llora, que espera, que sufre, que quiere olvidar y no puede.
¿Qué lugar ocupa la moralidad en las letras?
El tango aconseja, ordena qué es lo bueno y lo malo en una ciudad en expansión. El problema de la vivienda era grave y se lotean terrenos en los barrios, donde van los sectores más populares. Así
se traza la diferencia entre el barrio y el centro, también entre el pobre y el rico; pobreza y riqueza quedan así connotadas moralmente. Ser pobre pasó a ser un signo del bien y ser rico, de
alguna manera, un signo de corrupción. El tango mantendrá esto. También aparece el rechazo al progreso. En 1916 asume el primer gobierno popular, el de Yrigoyen. El primer tango canción es de
1917, es decir, son contemporáneos, y eso habla de un reordenamiento de las relaciones sociales.
¿Hay muchos tangos radicales?
Sí, hay bastantes. También de políticos de otros signos. Algunos tangos eran como una suerte de jingle que todo el mundo cantaba. Muchos se han perdido.
Ese rasgo contrario al progreso, ¿se vincula a la nostalgia?
El tango es nostálgico en sus letras desde el comienzo. Remite a un pasado que ha sido, a un pasado ideal. El presente, en cambio, siempre es un problema. Se privilegia el recuerdo de un amor, el
recuerdo de un tipo de ciudad ya inexistente. Se piensa que la nostalgia tiene que ver con la inmigración. Yo creo que los que componen las letras de los tangos son los hijos de los inmigrantes
que, lejos de querer volver a su patria de origen y arrastrar la nostalgia de sus padres, se afirman en el país y, después, van a participar de la política, como Homero Manzi y Discépolo. Tienen
conciencia nacional y espíritu patriótico. Y además, en el momento de gestación del tango, la Argentina rompió relaciones con la Santa Sede, por la impronta del positivismo. Después, cuando se
restablecieron, comienza a reflejarse, en el tango, la presencia de lo religioso, de la cristiandad, de un alma ajena a las pasiones del cuerpo. El tango describe a la mujer del cabaret que toma
champagne y se divierte, pero tiene el alma destrozada. El alma está delicadamente descripta, ajena al devenir mundano.
¿Qué mujeres valora el tango?
Las que rescata el tango, en términos morales, son la madre y la novia. El deseo de la mujer en el tango es problemático. La madre es asexuada y no desea, compone una unidad familiar, la familia
burguesa. La novia es una suerte de remedo de la madre, su continuación. Y después está la otra mujer, que es la que desea, abandona, quiere otras cosas, quiere desarrollarse, conquistar una vida
mejor, salir del barrio. A ella el tango le advierte que eso no está bien.
En la danza, ¿la mujer es pasiva, es llevada por el hombre?
La danza es un ritual erótico. A partir de 1913 se transforma en una práctica más reglada. Pero en su origen se bailaba en un prostíbulo, como paso previo al acto sexual. En la erótica del tango,
el hombre avanza, la mujer retrocede. Es una danza de agarre, donde hay siempre un avance del hombre. Y la mujer retrocede. Lo que intenta hacer el hombre, continuamente, es abrir las piernas de
la mujer. Y la mujer elude, y va para un lado y para el otro, y hace un ocho, que es cerrar las piernas. La danza tiene un fuerte componente erótico. Los europeos se asombran hoy al ver ahí una
erótica extraordinaria, desplegada en el baile.
¿El tango sigue siendo popular?
El tango, a partir del 55, con el fin del peronismo y la aparición de Astor Piazzolla con el octeto, lentamente pierde su rasgo popular y se transforma en una experiencia vinculada a la clase
media. Lentamente, la letra empieza a desaparecer y se empezará a dejar de bailar, fundamentalmente porque se cierran los cabarets. El tango fue popular desde su origen hasta el 55. Después fue
perdiendo la popularidad, a manos de otros géneros musicales.
Pero las milongas actuales, ¿no hablan del resurgimiento de la popularidad del tango?
Este resurgimiento en realidad es una práctica no de los sectores populares sino de las clases medias. En el Gran Buenos Aires no hay milongas, hay cumbia. Puede haber alguna, pero acotada a la
clase media. Hay fanáticos, algunos extranjeros. Y hay mujeres mayores de 40 años, separadas, para las cuales el tango es una forma de conocer gente y vincularse. Pero no estoy seguro de que la
sociabilidad y la erótica que tenía el tango en su origen sigan estando presentes. En el período de oro del tango, en las décadas del 40 y 50, el tango sonaba como una amalgama para el encuentro
de la mujer y el hombre. Y estaba en todos lados, el cine argentino potenció su presencia. El tango resistió; fue una barrera a la música extranjera, a los embates del jazz y del fox trot, aun
cuando en la década del 30 tuvo una crisis que resuelve la muerte de Gardel.
¿Qué efectos provocó esa desgracia?
La muerte de Gardel fue un humus que cayó sobre el tango y lo volvió a reverdecer. La muerte de Gardel permitió un despliegue mayor del tango, con las grandes orquestas. En el 55 se derrumban
barreras culturales y entramos a participar de la Guerra Fría. Se internacionalizan las prácticas culturales y, entonces, aquello vinculado al resguardo de lo nacional se desvanece, y el tango
canción entra en un proceso de agonía final. Lo que hizo el peronismo fue poner en términos políticos lo que el tango reclamaba en términos poéticos. El tango ha tenido tres períodos: uno de
gestación, el período del tango canción y el del tango contemporáneo. El primero respondió a una erótica, a la presencia del prostíbulo, a los discursos sobre la sexualidad y a la sexualidad
sublimada. El tango canción compuso una ética, en la cual el tema del deseo de la mujer es muy importante. Y después, a partir del 55 y el fin del peronismo, el tango queda expuesto a condiciones
políticas mucho más complejas.
excelente!!
El tango y la milonga... hay que verlos en vivo para entenderlo, tuve la fortuna de ver la danza en la calle florida y en San Telmo escuchar buena milonga... y este análisis es muy acertado
