mar
01
jun
2010
Esta es una obra integrada por cinco partes donde cuatro mujeres bailan, crean cuerpos virtuales por la extensión de sus cuerpos en el espacio. El espacio corporal, ese nuevo espacio que emerge cuando el bailarín crea un nuevo espacio con su movimiento, el cuerpo se da a sí mismo nuevas extensiones en el espacio de tal manera que crea un nuevo cuerpo, virtual, donde los gestos se actualizan en él. Espacio interior y espacio externo, objetivo, se imbrican. La danza se desenvuelve: el interior, un cuerpo investido con energía y un afuera con gestos y movimientos. El espacio interior es coextensivo con el espacio exterior.
Una mano que acaricia el pelo, un repentino giro de cabeza, pequeños gestos idénticos, movimientos que abarcan desde estar acostada hasta levantarse y sentarse son reproducidos por estas bailarinas, ajustando gestos y ritmo de acuerdo al otro, se contempla a sí misma desde el espacio del otro. Ellas no copian los movimientos, entran en el mismo ritmo, y dentro de éste marcan sus propias diferencias. La misma energía se distribuye de un cuerpo a otro, construcción de una serie en donde los movimientos bailados crean el espacio de multiplicidad de cuerpos y de movimientos corporales. El espacio corporal asegura la posición narcisista del bailarín al multiplicar las imágenes virtuales de su cuerpo. Un cuerpo que comienza a bailar y progresivamente puebla el espacio con una multiplicidad de cuerpos. Narciso es multitud. Compleja construcción de los gestos cotidianos transmitidos emocionalmente en su aspecto más físico.