sáb
23
abr
2011
Un contexto terrible se daba en día de ayer, la comunicación masiva a través de los medios de prensa y de otros medios (facebook, twitter, mail, blogs) populares sobre el secuestro desde el día
lunes de Víctor Oscar Martínez, testigo en una causa por la muerte del obispo Carlos Ponce de León. Hoy por suerte y más por justicia los medios nos informan que apareció con vida. Sin embargo,
el contexto de ayer también enmarcó la tertulia: la aún viva expresión de las prácticas más oscuras de represión política cuya forma de expresión por lo visto persisten, por suerte cada vez menos
y con una más rápida respuesta de la sociedad y la justicia frente a sus asomos.
La representación artística del martirio de la santa y el nombre de las masas (bola de fraile, suspiro de monja, vigilante) como formas de resistencia frente a la opresión, el cuerpo como lugar
de la opresión mediática (anorexia, bulimia), la madre y su vínculo con el hijo que alimenta con sus senos fueron algunos de los temas que también se abordaron, el saber de las mujeres (y si no
lo creen hay hoy dos grandes referentes Cristina y Nilda).
La tertulia como espacio de diálogo nos hizo pensar en la capacidad de poder establecer un quiebre entre aquello que viene hacia nosotros, será un cuadro, será una ciencia, una forma de
pensamiento o de interpretación del mismo y nosotros como sociedad. La tertulia se ha convertido en un espacio de la insolencia de la libertad de la conciencia y por qué no del inconsciente, los
cuales se vuelven críticos. El pensamiento crítico, la conciencia crítica, la conciencia de masas aflora en los campos más extraños siempre y cuando nos permitamos participar, opinar, cuestionar,
poner en crisis el pensamiento hegemónico y sus formas de representación.istente):